Zonas de baño en Navarra, ríos, pozas y piscinas naturales para el verano

Navarra no tiene mar, pero el agua la recorre de arriba abajo. Baja fría y rápida de los neveros del Pirineo, se remansa turquesa entre las hoces de Tierra Estella y llega templada, incluso salada, a las balsas del valle del Ebro. El Gobierno Foral controla la calidad de una docena larga de zonas de baño repartidas por ese descenso, de ríos de montaña a embalses y manantiales, y publica cada semana el estado de sus aguas durante la temporada. Esta guía las recorre de norte a sur, de la más fría a la más cálida, con lo que conviene saber de cada una antes de meterse. Al final de cada parada queda apuntado un alojamiento rural cerca, por si el chapuzón se alarga en una sobremesa o en una noche.

El Araxes en Betelu, agua fría en el norte

A su paso por Betelu el río Araxes forma un remanso poco frecuentado a pocos kilómetros de su nacimiento, con toboganes de piedra pulida y truchas que se ven desde la orilla. Es una de las zonas controladas que abren más tarde, ya entrado julio, y su agua se mantiene fría incluso en agosto, herencia de su origen serrano. El entorno es de prado y arbolado, sin apenas servicios, pensado para quien busca tranquilidad más que animación. Conviene llevar calzado para el fondo de cantos y bajar temprano, porque el aparcamiento es reducido. Más al norte, en el Baztán y el Bidasoa, el rincón más lluvioso de la comunidad, no hay ninguna zona de baño controlada, así que el chapuzón en sus ríos queda por cuenta de cada quien. Para hacer noche cerca, Hotel Olatzea ocupa en Arbizu un molino de harina del siglo XIX, y en los valles húmedos del norte esperan Arantza Hotela, Posada Elbete o Casa Rural Urruska.

El Urederra, Alloz y la Pileta en Tierra Estella

Tierra Estella concentra cuatro de los puntos autorizados. El río Urederra tiene dos tramos habilitados para el baño, uno en Zudaire, en la Améscoa Baja, y otro en Artavia, en el valle de Allín, ambos de agua clara y verdosa y muy visitados en pleno verano. Conviene no confundirlos con el nacedero del Urederra, la surgencia turquesa que da fama al río, que es reserva natural con acceso regulado y donde el baño no está permitido. A un cuarto de hora, el embalse de Alloz abre sus playas de agua color esmeralda, buenas para nadar y para el piragüismo, el paddle surf o la vela. Y en la propia Estella-Lizarra, el manantial de Agua Salada, conocido como la Pileta, ofrece una rareza, una poza de agua salobre donde se flota casi sin esfuerzo, como en el mar. Los embalses, balsas y manantiales suelen abrir de finales de mayo a mediados de septiembre; los tramos de río, más tarde. Para dormir en la zona, Casa Rural La Tahona ocupa en Lerín, a orillas del Ega, una casona del siglo XVI con spa y bodega-museo donde Nieves y Alfredo reciben con una copa de vino de la tierra.

La balsa de la Morea, baño junto a Pamplona

A las afueras de Beriáin, a un paso de Pamplona, la balsa de la Morea es la opción más accesible para refrescarse sin alejarse de la capital. Sus aguas rondan en verano los 18 a 24 grados, están delimitadas por boyas y comparten espacio con una escuela de vela y un embarcadero, además de un camino perimetral de kilómetro y medio para pasear. Figura en el inventario de zonas húmedas de Navarra y no recibe vertidos, de ahí que sus analíticas salgan año tras año con buena nota. Se llega fácil desde la carretera de Tafalla, y precisamente por su cercanía a Pamplona se llena los fines de semana de calor, así que madrugar tiene premio. Para hacer noche cerca, Hotel Akerreta es una casona restaurada en el Camino de Santiago, en el valle de Esteribar, a un cuarto de hora largo de la balsa.

El Roncal y el Prepirineo, agua brava de montaña

El nordeste guarda los baños más fríos y con más carácter. En Burgui, el río Esca se remansa aguas abajo de la presa de las almadías, junto a la Foz de Burgui, con merendero y fogones para pasar el día entero. Unos kilómetros más arriba, en Uztárroz, cada julio se colocan unos tablones de madera junto al puente que embalsan el río y le dan la profundidad justa para nadar. Y hacia el Almiradío, el barranco de Benasa, en Navascués, esconde una poza serrana poco concurrida cerca de la Foz de Arbaiun. En los tres casos el agua baja fría de verdad, con temperaturas de un solo dígito posible a primera hora, así que se agradece el sol del mediodía. En Burgui merece la pena recorrer antes el sendero que rememora el oficio de los almadieros, que bajaban troncos por este mismo cauce. Para dormir cerca, las Casas Rurales Catalingarde, en Isaba, están en manos de María Ángeles y Ana Rosa, y el Hotel Ekai, en Ecay de Lónguida, abre la puerta del Prepirineo con la cocina tradicional de Jesús Mª Rebollo y Mª Isabel Leache.

El embalse de Itoiz y la playa de Nagore

La incorporación más reciente a la red controlada llega desde el Prepirineo. El embalse de Itoiz abre dos playas de interior poco habituales en Navarra. La de Angordoi, junto a Nagore, cuenta con unas setenta plazas de aparcamiento y baños accesibles; la de Artze, en Arce, se baña a los pies de la iglesia románica de Santa María de Arce, una de las más singulares del románico rural navarro. El agua es tranquila y la orilla suave, de las mejores para quien viaja con criaturas o prefiere no lidiar con la corriente. La sombra escasea a mediodía, conviene gorra y llegar pronto. El Hotel Ekai, ya citado en el Roncal, es también la base más cercana para dormir junto a este tramo del Prepirineo.

El Aragón en Carcastillo, hacia la Zona Media

Ya en el sur, el río Aragón forma en Carcastillo una piscina natural al detenerse en una presa de unos trescientos metros de ancho, entre árboles grandes que dan sombra a la orilla y con buena fama también entre quienes pescan. El agua se nota aquí más templada que en la montaña, y el entorno de ribera invita a quedarse la tarde. A un cuarto de hora, asomado a la Foz del río Aragón en Gallipienzo, Heredad Beragu es un alojamiento rural solo para personas adultas levantado sobre un conjunto de casas de piedra, con cocina de temporada y Olite a un paso. Y en Murillo el Fruto, Txapi Txuri ocupa una casa de labranza rehabilitada por Kerman Laskibar, con huerta, olivos y viñedo ecológico propios.

La balsa de El Pulguer en Tudela, al filo de las Bardenas

La parada más meridional es también la más templada. En las afueras de Tudela, la balsa de El Pulguer, conocida como Playa de la Ribera, ofrece un baño de agua salobre y cálida en verano, rodeado de juncos y espadañas. Es Reserva Natural y refugio de aves como el pato colorado, con una zona acotada por boyas para la vela, el kayak y el windsurf. Estamos ya al filo de las Bardenas Reales, y el contraste con el Araxes del principio resume el viaje, del agua fría de montaña a la balsa cálida del semidesierto. Se aparca en un pinar y se sigue a pie un sendero que rodea la balsa. Para hacer noche cerca, Alma Dezerto, en Arguedas, es la casa rural que abrió Consuelo Urmeneta a las puertas del desierto, con su hijo Aitor, especializado en verduras, al frente de los fogones.

Información práctica

La red de zonas de baño controladas la fija cada año una resolución del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, que suele abrir las balsas, embalses y manantiales de finales de mayo a mediados de septiembre y los tramos de río a partir de julio. Antes de salir conviene consultar el calendario oficial y el seguimiento semanal de la calidad del agua, porque las fechas cambian de un verano a otro y algún punto puede cerrarse de forma puntual. Fuera de estas zonas el baño en ríos está permitido, pero sin supervisión, y dentro del término de Pamplona está desaconsejado por ordenanza. El agua del norte y del Pirineo baja fría incluso en agosto, mientras que las balsas de la Ribera se bañan templadas; en todos los casos, madrugar asegura sombra y sitio para el coche. Calzado para los fondos de cantos, protección solar y respeto por los espacios protegidos, como el nacedero del Urederra, donde el baño no está permitido.

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